Blog 17 – Ciencia ficción

Dicen que una de las características de la ciencia ficción es la capacidad de narrar historias situadas en contextos especulativos desde el punto de vista temporal-espacial. Algunas de ellas pueden parecernos fantásticas, aunque la historia nos ha demostrado que pueden volverse realidad. Por ejemplo policías que intentan atrapar a delincuentes valiéndose de saltos en el tiempo, naves espaciales que viajan más rápido que la velocidad de la luz buscando el origen de la vida en los confines de universo, sacerdotes que reconocen que puede haber parejas con hijos más allá del matrimonio y aunque los cónyuges sean del mismo sexo, políticos que tienen más poder que los mercados, etc.

Es curioso, porque a veces veo un informativo y me quedo más perplejo que con cualquier enrevesada creación de J.J. Abrams: viendo como a un juez se le sienta en el banquillo de los acusados por investigar crímenes contra la humanidad en medio mundo, mientras que a un alto cargo de un gobierno se lo está intentando librar de una trama de corrupción bastante escandalosa… ¡Y hasta nos encontramos con tramas relacionadas con la realeza, seguramente más interesantes que las que podríamos ver en cualquier versión de Flash Gordon!

Ciencia ficción y terror. Quizá la criatura de Alien, el octavo pasajero no sea tan mala después de todo, total ¿a cuántas personas mata en la nave Nostromo? pensemos que él es el octavo, uno era un robot (que no tengo del todo claro que puedan morir) y Ripley sobrevive. No sé un bicho tan feo y tan malo, totalmente destructivo hace ese daño en una nave de carga… Pero no creo que sea comparable a un paquete de medidas económicas que hay que seguir tomando para conformar a “los mercados” el FMI y al Unión Europea. Sacrificios. Quizás nos saldría a cuenta que nos manden a trabajar a la nave Nostromo antes de vivir la agonía laboral que nos están haciendo sufrir… Al menos tendríamos alguna oportunidad.

Back to the furure¡Y los errores cíclicos! ¿Ustedes creen que Marty McFly cambió realmente la historia cuando viajó al año 1955? Yo creo que sí, al igual que muchos de los que toman decisiones hoy en día para que (según ellos) vivamos en un mundo mejor y más estable… económicamente hablando (y sólo para unos pocos). El tema es que ni antes, ni ahora sabemos en manos de quién estamos… o sí… pero mejor mirar hacia otro lugar, y esperar ganar la Lotería de Navidad… Claro, para eso necesitaríamos aquel librito de apuestas que tenía Biff. ¡Veinticinco minutos le dedicó el telediario a la lotería de navidad…! ¡Y ni hablar de cualquier Barça-Madrid! Seguramente, si el “Doc” Brown tomara las decisiones tendríamos más posibilidades de tener un futuro mejor.

¿Es realmente ficción la ciencia ficción? Parece que no, porque entre efímeras noticias de hombres y mujeres desconocidos haciendo grandes cosas para hacer de este mundo un lugar mejor, encontramos a falsos grandes hombres y mujeres haciendo cosas miserables para hacer de este mundo un lugar mejor… para ellos.

Tardé más de tres meses en escribir otro blog porque los acontecimientos me excedieron. El 2011 fue un año intenso, en el que se comenzaron a gestar muchos grandes cambios a nivel global… Y grandes incertidumbres a nivel local. Pero si seguimos las noticias de nuestra actualidad, muchas veces nos quedaremos desconcertados y habrá cosas que nos parecerán de ciencia ficción.

Aunque yo, humildemente, opino que todo es simplemente una comedia mala.

Christian Flavio Tasso

Blog 15 – La soledad de Eastwood

Hola, después de un par de meses, vuelvo con una reflexión que publiqué también en el blog del Club Cinema Castellar Vallès.

Una de las primeras películas que programamos en el CCCV (Club Cinema Castellar Vallès) dentro del ciclo “Nits d’Estiu” fue “Más allá de la vida” Clint Eastwood (2010). Sin considerar el interés que pueda tener esta pieza dentro de la filmografía del mencionado director, sí me interesa reflexionar sobre un tema recurrente en la caracterización de sus personajes: la soledad.

Las personas somos seres sociales por definición aunque claro está, hay excepciones… La cuestión de “cómo encajamos” en nuestra sociedad y de qué forma nos relacionamos con nuestro entorno personal y laboral es algo que nos inquieta… Luchamos por no sentirnos solos…

Ahora veamos qué respuestas encuentra Eastwood repasando algunos de sus personajes:
(ojo, puede haber “spoilers” -revelación de argumentos- a partir de aquí)

Sin perdón (1992): William Munny (Clint Eastwood) es un viudo que debe cumplir su última misión. Aunque parte de la caracterización del protagonista esté determinada por una ausencia física, no deja de ser, en esencia, un hombre solitario.

Los puentes de Madison (1995): Para Francesca (Meryl Streep) estar casada y tener familia es una especie de placebo para su soledad interior. El efímero remedio para curar esta soledad viene de la mano de otro solitario, el fotógrafo de la National Geographic Robert Kincaid (Clint Eastwood).

Ahora saltemos al (2003), Mystic River y preguntémonos cuál de sus tres protagonistas no está solo en cierta manera: Dave Boyle (Tim Robbins), quien lleva la carga de un trauma infantil cuyas implicaciones nadie es capaz de comprender, ni siquiera su esposa. Jimmy Markum (Sean Penn), otro viudo que además pierde lo más importante que le queda en su vida y Sean Devine (Kevin Bacon) que espera recuperar un amor que se alejó. Tengo que confesar que esta es una de mis películas preferidas.

Million Dollar Baby (2004). Personajes que luchan por resolver un conflicto externo, pero al mismo tiempo interno. Tres caracterizaciones protagónicas: Frankie Dunn (Eastwood), Scrap (Morgan Freeman) y Maggie Fitzgerald (Hilary Swank). Una especie de ermitaño que se refugia en su gimnasio (Frankie), que tiene una hija a la que no ve y cuyo único amigo es un tuerto que vive en el mismo gimnasio (Scrap) y a quien se le acerca una obsesiva y perseverante mujer que está demasiado mayor para boxear. Aquí aparecen temas recurrentes de sus anteriores obras, además de que utiliza una de las metáforas más efectivas para justificar la seguridad que siente Frankie dentro su soledad: “nunca bajes la guardia”.

Gran Torino (2008). Otra de mis preferidas, y una película mejor valorada por quiénes pueden ver más allá de lo que aparenta ser la historia que nos cuenta. Seguimos con un viudo: Walt Kowalski / Eastwood, que tiene un joven vecino (Thao) que está “tan acompañado como él…” . y además con pinceladas irónicas de “Soledad Divina” (pero este es otro de los temas con los que juega Eastwood). Da la impresión que los personajes de nuestro director buscan compañía para una causa común que los une de forma efímera, luego siguen su camino… en solitario (o no…).

Más allá de la vida (2010). Como en Mystic River (pero sin alcanzar su intensidad dramática) vemos a tres personajes que, por diferentes razones, se quedan solos.

Como conclusión, quiero destacar que en cada autor hay temas recurrentes, pero este ícono del Spaghetti Western convertido en destacable autor trata el tema de cómo fuimos arrojados a este mundo de una manera sublime, y nos recuerda que aunque nos jactemos de ser hiper sociales muchas veces en la vida somos nuestra única compañía, ya sea por elección propia, o porque no nos queda otro remedio.

Christian Tasso

Blog 14 – ¿Cuánto hace que no escucho / escuchas una buena canción?

Me animaré con este tema aprovechando que el 21 de junio fue el día de la música… Sólo es un excusa, ya que hace tiempo que quería escribir este blog.

¿Qué importancia tiene la música en tu vida?

En la mía mucha. Podría decir que me gusta prácticamente toda creación musical sincera que esté inspirada desde el interior de un artista, que parta de la necesidad de comunicarse, expresarse, de transmitir y cuyo resultado devenga en una obra atemporal. Por el contrario, aborrezco a las «bandas / artistas de diseño”, esos oportunistas que esperan sacar el hit del verano o para quienes la música es un ejercicio de narcisismo excesivo (aunque soy consciente de que deben existir para amenizar las borracheras estivales).

¿Y por qué se me ocurre provocar con este título? Porque pienso que es así. Hace años que no escucho una canción de esas que pasan a formar una parte inseparable de mi ser, de la banda sonora de mi vida emulando un poco al Cusack de «Alta Fidelidad» (Stephen Frears, 2000). Esas que te parten la cabeza, el alma, te cuestionan, te motivan, te incomodan, te describen, te invitan a actuar, a ser… No pretendo ser injusto, sé que hay millones de músicos en el mundo y estoy segurísimo de que existen miles de estas canciones que quizá no encuentran su espacio de difusión, dominado por las grandes multinacionales… aunque las cosas estén cambiando. Pero la reflexión que busco no es esta, sino preguntarnos qué estamos escuchando en los últimos años, qué es lo que más está sonando en la amplia oferta de aparatos reproductores que tenemos a nuestra disposición…

…Y es curioso, porque me di cuenta de esto el año pasado, después de ver la película “Control” (Anton Corbijn, 2007) que trata sobre la vida de Ian Curtis, el cantante / “poeta maldito” de Joy Division que se suicidó a los 23 años. Esta banda que nace en una zona industrial de Manchester y que pasados más de 30 años de la muerte de su cantante, sigue dejando huellas como tantas otras. ¿Quedará algún recuerdo los artistas de diseño de hoy…? Posiblemente sí…

Control
Control

Una importante cantidad de los artistas que siguen vivos y vigentes, son personas o bandas que tuvieron su época dorada hace 15, 20, 30 o incluso ¡más de 40 años…! (ya sabemos bien quiénes son) y continúan llenando estadios porque no tienen un relevo que esté a la altura.

Mi época musical dorada

Tengo que admitir, seguramente condicionado por el tiempo que me tocó vivir, que mi época preferida fue la década de 1990. Bandas tan dispares desde el punto de vista musical, pero contundentes en su tiempo como The Stone Roses con su “I Am the Resurrection”, el histérico “Smell Like Teen Spirit” de Nirvana, el no menos inquietante “Creep” de Radiohead y más canciones y álbumes de otros grupos como Portishead, The Pixies, Blur, R.E.M., incluso Oasis… Épocas maduras de grupos como Depeche Mode, que sacó el que para mí es su mejor y uno de sus más oscuros discos “Ultra”, The Cure… Producciones discográficas irrepetibles de Metallica, Iggy Pop, Pink Floyd ¡Hasta Madonna había parido ese “Ray of Light” (posiblemente producto de algún relax introspectivo en la India) tan diferente de su obra hasta el momento! Y la post adolescente Alanis Morrisette destacaba en todo el mundo con su suspicazmente maduro “Jagged Little Pill”… Todo parecía haber confluido en ese punto, en esa década… había mucho que decir, muchas razones para estar enojado, para que finalmente acabase llegando a oídos de esa escéptica y pasiva Generación X.

Pero después… ¿Qué vino después? Quizá lo mejor que hubo en este siglo hasta ahora sea Coldplay… o ¿The Killers…? (aunque no los conozco demasiado) pero es más de lo mismo fuera de tiempo… Obviamente estoy siendo bastante radical y restrictivo, ya que me limito a la música más comercial, especialmente Rock y Pop y mayormente Británica o Norteamericana… Hay mucha producción que se dio y da en Hipanoamérica que merece una especial atención.

¿Y tú qué piensas?

Parece que el camino a seguir es este: vamos por la tercera generación de rubias mediáticas (Louise Ciccone -cuyo nombre de pila es Madonna- / Spears / Gaga) y sus clones temáticos sucedáneos… Esto sin despreciar el talento, el trabajo y el esfuerzo de algunas de ellas y lo que es la música como espectáculo visual… pero esto demuestra que seguimos viendo más de lo mismo aggiornado. Da la impresión de que el sentido de la música para muchos, más que un acto de sincera expresión, fuera el de aparecer en todos los titulares y en el ranking de los más ricos de la revista Forbes…

Y esta mentalidad del escándalo y el oportunismo, es la que se está convirtiendo en la banda sonora de nuestras vidas…

Christian Flavio Tasso

Blog 13 – Deconstructing Paris…

He de admitir que es la segunda vez que escribo este blog… Realmente necesitaba hacerlo, pero mi forma anterior de encararlo no era ni una reflexión personal ni una crítica / análisis de la última película de Woody Allen: Midnight in Paris. Quizá esto haya pasado por intentar escribirla a las dos de la mañana de un lunes, apenas cuatro horas después de haber visto la peli… Eso es lo que pasa, a veces los pensamientos (y más si uno los comparte con el mundo en un blog) necesitan un punto de maduración, además de que todos sabemos muy bien que escribir es reescribir.

Sobre Allen y la peli

Creo que debo advertir que quizá voluntaria o involuntariamente, al exponer mis reflexiones, pueda desvelar algún aspecto crítico del argumento de la película, por lo tanto advierto sobre posibles “spoilers” como suelen llamarlos ahora, aunque más que del argumento, intentaré hablar de mis sensaciones como espectador que intenta ser escritor.

Woody Allen es un creador por el que siento un gran respeto. Considero que nos ha dado varias de las secuencias cinematográficas más ingeniosas e inolvidables de los últimos casi cuarenta años (de hecho hablé sobre una de ellas en mi blog “La debilidad de Fausto”). Pero también considero que en su prolífica carrera como director ha hecho películas que, a mi parecer, son flojas o incluso malas. A lo que voy es que Midnight in Paris quizá no sea desde el punto de vista cinematográfico una gran peli (aunque a mí me encantó), pero sí una pieza lúdica de esas en las que este neoyorquino nos invita a pensar.

Las musas y las obsesiones de los artistas

La palabra “amor” y la palabra “arte” están profundamente relacionadas. Muchas cosas pueden inspirar a un artista a exponer su visión del mundo a través de alguna obra (incluso el dinero), pero es indudable que el amor, en todas sus variantes y manifestaciones, es el que nos ha dado las creaciones más inspiradas. Podemos sentir amor por una mujer (o un hombre)… o más de una (uno), por un dios, por una ciudad, por un familiar… y ya tenemos un tema de nexo entre la mayoría de las exposiciones artísticas que han causado algún sentimiento en nosotros. En este caso, Allen hace una descarnada declaración de amor a París, pero ojo, no a cualquier París, sino a la idea que tiene de París en su cabeza , que como ya hiciera con Barcelona, está atestada de tópicos y estereotipos… Pero para variar, esa no es la cuestión. Porque la exposición que hace de todos los elementos que conforman este film en su conjunto, nos demuestra que los estereotipos son una simple excusa para hablar de la inspiración de los artistas, el miedo a la muerte y esa necesidad de trascender. Entonces, podemos ver a esta París como símbolo, excusa, metáfora para tratar los temas que se esconden bajo la alfombra de la historia.

Sí señoras y señores, París puede ser la ciudad del amor, pero también la cuna de muchos movimientos vanguardistas y el punto de encuentro de artistas de todos los tiempos y todos los orígenes. Posiblemente Allen haya elegido la época en la que más se siente cómodo para contar su historia, lo cual no le quita verosimilitud ni profundidad al tema que trata, después de todo, el género de su película es la comedia…

Cualquier tiempo pasado fue mejor

Alguien dice en la peli algo similar a esto (no es literal, sólo apelo a mi floja memoria): “La Nostalgia es el refugio de los cobardes que no se atreven a resistir la angustiosa existencia del presente”.
¿Dónde estábamos mejor nosotros? ¿En el vientre de nuestra madre? ¿O en el mundo que nos toca vivir? En todo caso ¿Podemos hacer algo para remediar esta situación? Más allá del origen bíblico que se atribuye a la frase, Allen nos demuestra que los artistas de todas las épocas siempre creyeron que lo que se hacía antes era mejor (incluso el mismo Shakespeare en Hamlet cuestiona un nuevo estilo de actuación teatral). Está claro que el artista se nutre de la vida, pero también del arte, y en cierta manera rinde especial culto a sus inspiradores. Esto seguirá siendo así, pero los temas trascendentales sobre los que se reflexiona, seguirán siendo los mismos en todas las épocas. ¿Y qué papel juega la nostalgia aquí? Simplemente el hecho que la diferencia de la Historia, ya que esta última recopila hechos y la primera sentimientos subjetivos sobre un pasado idealizado; lo que sirve de motivación, justamente, para crear.

Como cierre de estas reflexiones, recomiendo ver esta última ocurrencia del director que demostró que sus temas se pueden contar, y funcionan, más allá de la ciudad de los rascacielos.

Midnight in Paris (IMDB)

Christian Flavio Tasso

Blog 9 – La debilidad de Fausto

Siento una obsesión casi patológica por el tema de “vender el alma al diablo”, es una disciplina que practicamos a diario sin apenas enterarnos (o siendo plenamente conscientes)… En esta entrada voy a reflexionar brevemente sobre algunos enfoques cinematográficos acerca del Mal y las formas que este adopta en nuestra vida cotidiana.

Algunos demonios cinematográficos

Con variados estilos, los cineastas nos acercan a diferentes demonios:

Siempre tengo en mi cabeza esa genial secuencia de Deconstructing Harry (Woody Allen, 1997) en la que un simpático demonio interpretado por Billy Crystal da consejos a Harry / Allen cuando este último desciende a los infiernos a rescatar a su amada. En uno de los ingeniosos diálogos de Allen, el Demonio suelta esta frase: “Esto (la vida) es como Las Vegas. Tú estás arriba, tú estás abajo… pero al final la casa siempre gana. No significa que no te hayas divertido.” (It’s like Vegas. You’re up, you’re down… but in the end, the house always wins. Doesn’t mean you didn’t have fun)
Aquí la secuencia completa:

Más oscuro, tenemos al Coronel Kurtz de Apocalypse Now (F. F. Coppola, 1979), profundamente afectado y con su famoso estertor final “el horror… el horror…”. Aunque en esta película (anti) bélica todo tiene alusiones infernales.

Pero sin duda, una de las criaturas infernales más inquietantes, es ese Charlie genialmente interpretado por John Goodman en Barton Fink (Joel y Ethan Cohen, 1991), un gran filme por cierto.
Trailer (es el que encontré)

Obviamente el cine está plagado de interesantes representaciones de demonios y otros personajes oscuros. Polansky, Lynch, Trier… tienen sus personales visiones del Mal, y darían para un ensayo bastante extenso.

Por favor, firme aquí con una gota de su sangre

Volviendo a los Cohen, el protagonista, Barton Fink presenta una obra en Broadway que se convierte en un gran éxito. Este hecho hace que un estudio de Hollywood se interese en él para que escriba una película de luchadores. Pero Fink tiene un bloqueo mental agravado por el comportamiento de un vecino de habitación muy extraño.
Esto se convierte literalmente en un infierno para Fink, que además se ve envuelto en una muerte. Recomiendo volver a ver esta película, en la que no defrauda, como siempre, el ácido y afinado sentido de humor de los Cohen para contar sus historias.

La vida y Lucifer

Si una cosa tienen en común los ejemplos mencionados, es la sabiduría que desprenden estos demonios; como dice el dicho popular, seguramente sabrán más por viejos, y carecen de moral porque entienden perfectamente el lugar que les toca ocupar en el orden de las cosas. Si prestamos atención, todos dan algún tipo de lección y/o enseñanza sincera a los protagonistas de cada una de las películas; además de que estos últimos, dicho sea de paso, están luchando internamente entre ser o no ser como ellos. ¿En qué momento lo que hacemos pasa a ser malo? El punto de vista es importante, ya que cada ser tiene sus propios parámetros de lo que es razonable según las circunstancias.

Los artistas reflexionan sobre las tentaciones a las que nos enfrentamos a diario. Estas tentaciones que nos conducen generalmente a falsos paraísos, funcionan en todos los niveles de nuestra vida, desde lo personal hasta lo profesional. Cada vez que firmamos un papel: contrato, crédito, etc. comerciamos un poco con nuestra alma… El capitalismo tiene una técnica depurada y eficiente para abducirnos. Podemos quedar hundidos en el más profundo de los arenales por el simple hecho de tomar algunas decisiones equivocadas. Y la parte que juegan algunos políticos en este juego de la vida, es fundamental. Hoy en día se practica mucho eso de repetir una mentira hasta que todo el mundo crea que es una verdad…

A Fausto lo salvó el amor, algo a lo que también nos podemos entregar en cuerpo y alma, y que nos ayuda a enfrentar la parte oscura que existe en la humanidad (y a veces la propia). Por fortuna nadie nos quitará el placer de disfrutar del arte, de estas mentes lúcidas que ven más allá de las formas y de los discursos superficiales.
Esperemos no acabar en un paraíso ficticio como Barton Fink.

Christian Tasso