Me animaré con este tema aprovechando que el 21 de junio fue el día de la música… Sólo es un excusa, ya que hace tiempo que quería escribir este blog.
¿Qué importancia tiene la música en tu vida?
En la mía mucha. Podría decir que me gusta prácticamente toda creación musical sincera que esté inspirada desde el interior de un artista, que parta de la necesidad de comunicarse, expresarse, de transmitir y cuyo resultado devenga en una obra atemporal. Por el contrario, aborrezco a las «bandas / artistas de diseño”, esos oportunistas que esperan sacar el hit del verano o para quienes la música es un ejercicio de narcisismo excesivo (aunque soy consciente de que deben existir para amenizar las borracheras estivales).
¿Y por qué se me ocurre provocar con este título? Porque pienso que es así. Hace años que no escucho una canción de esas que pasan a formar una parte inseparable de mi ser, de la banda sonora de mi vida emulando un poco al Cusack de «Alta Fidelidad» (Stephen Frears, 2000). Esas que te parten la cabeza, el alma, te cuestionan, te motivan, te incomodan, te describen, te invitan a actuar, a ser… No pretendo ser injusto, sé que hay millones de músicos en el mundo y estoy segurísimo de que existen miles de estas canciones que quizá no encuentran su espacio de difusión, dominado por las grandes multinacionales… aunque las cosas estén cambiando. Pero la reflexión que busco no es esta, sino preguntarnos qué estamos escuchando en los últimos años, qué es lo que más está sonando en la amplia oferta de aparatos reproductores que tenemos a nuestra disposición…
…Y es curioso, porque me di cuenta de esto el año pasado, después de ver la película “Control” (Anton Corbijn, 2007) que trata sobre la vida de Ian Curtis, el cantante / “poeta maldito” de Joy Division que se suicidó a los 23 años. Esta banda que nace en una zona industrial de Manchester y que pasados más de 30 años de la muerte de su cantante, sigue dejando huellas como tantas otras. ¿Quedará algún recuerdo los artistas de diseño de hoy…? Posiblemente sí…

Una importante cantidad de los artistas que siguen vivos y vigentes, son personas o bandas que tuvieron su época dorada hace 15, 20, 30 o incluso ¡más de 40 años…! (ya sabemos bien quiénes son) y continúan llenando estadios porque no tienen un relevo que esté a la altura.
Mi época musical dorada
Tengo que admitir, seguramente condicionado por el tiempo que me tocó vivir, que mi época preferida fue la década de 1990. Bandas tan dispares desde el punto de vista musical, pero contundentes en su tiempo como The Stone Roses con su “I Am the Resurrection”, el histérico “Smell Like Teen Spirit” de Nirvana, el no menos inquietante “Creep” de Radiohead y más canciones y álbumes de otros grupos como Portishead, The Pixies, Blur, R.E.M., incluso Oasis… Épocas maduras de grupos como Depeche Mode, que sacó el que para mí es su mejor y uno de sus más oscuros discos “Ultra”, The Cure… Producciones discográficas irrepetibles de Metallica, Iggy Pop, Pink Floyd ¡Hasta Madonna había parido ese “Ray of Light” (posiblemente producto de algún relax introspectivo en la India) tan diferente de su obra hasta el momento! Y la post adolescente Alanis Morrisette destacaba en todo el mundo con su suspicazmente maduro “Jagged Little Pill”… Todo parecía haber confluido en ese punto, en esa década… había mucho que decir, muchas razones para estar enojado, para que finalmente acabase llegando a oídos de esa escéptica y pasiva Generación X.
Pero después… ¿Qué vino después? Quizá lo mejor que hubo en este siglo hasta ahora sea Coldplay… o ¿The Killers…? (aunque no los conozco demasiado) pero es más de lo mismo fuera de tiempo… Obviamente estoy siendo bastante radical y restrictivo, ya que me limito a la música más comercial, especialmente Rock y Pop y mayormente Británica o Norteamericana… Hay mucha producción que se dio y da en Hipanoamérica que merece una especial atención.
¿Y tú qué piensas?
Parece que el camino a seguir es este: vamos por la tercera generación de rubias mediáticas (Louise Ciccone -cuyo nombre de pila es Madonna- / Spears / Gaga) y sus clones temáticos sucedáneos… Esto sin despreciar el talento, el trabajo y el esfuerzo de algunas de ellas y lo que es la música como espectáculo visual… pero esto demuestra que seguimos viendo más de lo mismo aggiornado. Da la impresión de que el sentido de la música para muchos, más que un acto de sincera expresión, fuera el de aparecer en todos los titulares y en el ranking de los más ricos de la revista Forbes…
Y esta mentalidad del escándalo y el oportunismo, es la que se está convirtiendo en la banda sonora de nuestras vidas…
Christian Flavio Tasso