31 – Pasión I

Pequeño inciso previo a la entrada

¡He vuelto! Tengo que justificar estos meses de ausencia de una manera que podríamos llamar “baja paternal”. Por lo pronto, prometo tres publicaciones en los próximos días para mis ávid@s lector@s… (ejem…)
He reestructurado y actualizado un poco el blog, así que si tienen problemas para verlo con algún dispositivo, agradecería me lo hicieran saber.
También he decidido quitar el anglicismo “blog” de delante de los títulos, para dejar simplemente el número de la entrada (o divagación), a modo de diario de reflexiones (o divagaciones).
Espero disfruten, participen, aprueben, disientan y/o compartan las reflexiones que expreso en cada una de las entradas.

Pasión I

Pienso. Muchísimas veces reflexiono sobre esta palabra. Intento recordar en qué contexto la vi utilizada, la escuché o creí sentirla. Pasión… ¿qué es la pasión? es difícil que yo pueda definir el potencial y el significado de este término con palabras, pero sí haré algunas divagaciones en torno a la misma.

Una escena.
Lo primero que se me ocurre, es un fragmento de esa gran historia de un amor imposible ambientada en tiempos de la dictadura militar argentina (prefiero no usar mayúsculas), que es “El secreto de sus ojos” de Juan José Campanella (2009). Aquí encontramos una escena, excelentemente interpretada y protagonizada por el actor Guillermo Francella, cuyo personaje es un alcohólico con acertados estados de lucidez. Se habla de fútbol concretamente, al menos en las formas, y se relaciona al fútbol con la pasión que siente por este deporte el asesino al que buscan. Yo, personalmente, no siento una destacada pasión por el fútbol, aunque asumo que en muchos países del mundo se disfruta en exceso… Reconozco que el éxito que tiene este deporte se basa en la pasión que tienen sus seguidores por sus equipos (y haré uno de mis incómodos incisos que interrumpen el relato. Deporte: muy bien. Deportista-ejemplo: muy bien. Sueldos astronómicos: muy mal. Sumas de dinero obscenas en publicidad y derechos varios: muy mal. Futbolistas y entrenadores mercenarios y que no representan al equipo en el que juegan: muy mal. Conclusión: deporte desvirtuado).
Volviendo a la peli de Campanella, Pablo (Francella) Sandoval descubre a través de las cartas del asesino, que hasta el momento era invisible, un hilo conductor: la pasión que siente por su equipo Racing Club (La Academia):

Tengo que admitir que cada vez que la veo me deja extasiado por su fuerza y la forma en la que va creciendo en intensidad… ¡y no exagero! Y claro, como plus, aunque no tenga que ver con esta entrada, podemos disfrutar del plano secuencia que viene a continuación (en este fragmento que encontré en youtube está cortado).
Una escena que habla de pasión interpretada y dirigida con pasión.

Varias definiciones.
Sí, empecé la entrada con un golpe de efecto. Ya saben que siempre busco un nexo con alguna obra audiovisual en mis entradas. Quizá primero tendría que haber dado una definición de la palabra, y quienes hayan leído algunas de mis entradas, saben que me encanta recurrir al diccionario, concretamente al de la RAE. La primera curiosidad que encuentro al buscar pasión en el mismo, es que tiene 9 definiciones más una serie de variantes. Esto tiene cierta lógica, si pensamos en la connotación religiosa del vocablo. Pero no es sólo eso, sino que algunas de las definiciones expresan un estado de ánimo casi opuesto al que habitualmente genera la pasión, a la que solemos relacionar con acción:

Definición 3: f. Lo contrario a la acción.
Definición 4: f. Estado pasivo en el sujeto.

O sea que una persona que está inactiva o tiene poca iniciativa para hacer cosas es también un “apasionado”… Según el mismo diccionario, esta interpretación sería incorrecta, pero ¿cómo utilizaríamos las definiciones 3 y 4 entonces? “Trabajo con pasión”. Quizá si esto nos lo dijera alguno de los políticos que nos gobiernan, no estaría mintiéndonos… ¡y hasta sería correcto desde el punto de vista del significado!

Una anécdota estéril.
Hace varios años, durante una entrevista que tuve, una de las personas que estaba allí, la que parecía más lista, dijo algo así como “siento pasión por la electrónica”. Por supuesto se refería al disfrute de utilizar ciertos aparatos electrónicos. Y yo, que no soy demasiado religioso, lo consideré casi una blasfemia. La verdad, me sonó muy raro. Intentaba imaginarme si este hombre le rendía culto a los teléfonos móviles, las calculadoras electrónicas o los GPS, objetos que tienen su complejidad técnica, y pueden causarnos cierto placer al utilizarlos, pero inertes al fin; y me quedé pensando en por qué alguien utilizaría la palabra pasión para expresar eso y no afición, fascinación… o alguna otra. La verdad es que no lo sé, pero sí recuerdo bien mi incomodidad al escuchar a aquel señor utilizando el término en ese contexto. Claro que eso no significa que no podamos sentir pasión por cosas inertes. Es sólo una percepción personal.

Un apasionado: Jesucristo…
(continuará…)

Y aquí me quedo por ahora. He decidido dividir esta entrada en dos partes ¿por qué?
– Porque hay gente que me dice que no me lee porque mis entradas son largas… ¿debería importarme eso…? un poco sí…
– Porque lo que viene a continuación promete, y puede causar cierta polémica. Además considero que aquí ya hay para reflexionar un poco.
– Porque me gusta jugar a ser J.J. Abrams y prometer más para después… ¿Qué habrá en la próxima entrada que anticipa polémica…?

Hasta dentro de unos días

Christian Flavio Tasso

Blog 30 – La revolución de los viejos

A veces son invisibles para nosotros, o incluso molestos… Sí, prácticamente todo el mundo que nos rodea está diseñado para los niños, los jóvenes y los adultos con dinero: ocio, publicidad, productos de consumo, etc.
Pero ellos, los viejos, estas personas que comparten este mundo con nosotros, nos demuestran constantemente que aún tienen mucho que decir y que enseñarnos.
Hace tiempo ya hablé de ellos en un blog al que llamé “jóvenes promesas”, y aunque algunos de los que nombré en aquel entonces ya no están, nos han dejado un importante legado de lucha y perseverancia… pero lo que más destaco son esas ganas de continuar, de intentar mejorar este mundo que nos rodea hasta el último momento… algo que muchos de los jóvenes de hoy en día ni saben, o ni se atreven a plantearse.

Dignificar la vejez

La publicidad algunas veces nos regala pequeñas joyas. Esta compañía en concreto, suele hacer spots que raramente pasan desapercibidos como este que vimos en España hace unos meses:


Versión corta emitida por TV (como borraron la versión corta, dejo la oficial de IKEA)

Lo protagoniza un anciano que se desmarca del rol al que lo somete la sociedad actual, para comenzar una aventura alrededor del mundo. El slogan es simple y contundente “Empieza algo nuevo”. Inquietud. El hombre se ve abocado a buscar una solución: “el banco del parque está todo ocupado, entonces me traigo mi propia silla plegable…” Pero es gracias a este hecho, cuando desde otro punto de vista, cambia su perspectiva del mundo y necesita ir más allá. Ya no es parte de esas personas que acaban sus días dándole de comer a las palomas… y esa inquietud, lo lleva a recorrer medio mundo.

Es una publicidad, sí, pero no del tipo de las que dicen “este es el mejor producto, cómpralo” o las que, a mi entender, son peores desde el punto de vista del discurso “serás alguien si usas tal producto”; sino que está planteada como una pequeña historia, un cortometraje. Si logramos abstraernos del componente publicitario (un ejercicio que podemos hacer ignorando el último plano, y constataremos que la historia funciona igual), vemos una clara metáfora de lo que no se puede hacer en este mundo: ser conformista. Y más contundencia tiene aún este inconformismo cuando el protagonista es un anciano. Está claro que en el cambiante mundo de hoy estamos obligados a buscar nuestro camino para seguir adelante.

Y me encanta que los viejos sean quienes nos den este ejemplo (siempre utilizando el término “viejo” desde el cariño, no de manera despectiva, además de ser esta la primera de las definiciones de esta palabra en el Diccionario de la RAE). Da la impresión de que hubiéramos perdido las referencias en esta vida, esas crisis de valores de las que tanto escuchamos hablar últimamente, y que nuestra generación (40 y pico) y la que viene después de nosotros, que afectamos e influimos sobre los que aún son niños, creyéramos que todo lo por lo que lucharon (y consiguieron) esos viejos a los que relegamos a un lugar pasivo en nuestra sociedad, es algo que nos viene de herencia y es inalienable, cuando en realidad es cuando más debemos luchar por mantenerlo…

Activistas activos

ClintEastwood BerlinaleLa jubilación no parece ser el final. Esos viejos que no son para nada pasivos, están luchando por haber sido engañados por los bancos (preferentes, etc), son parte del 15M, corren  medias maratones, filman películas (Clint Eastwood)… y vemos a jóvenes que tienen la cuarta parte de su edad y ya están cansados de la vida, sin saber qué hacer y abrumados por una realidad que esperan que cambien los políticos (o los demás)… ¡ja! ¡ja!… Da la impresión que el objetivo de muchos jóvenes en la vida fuera el de tener un móvil de última generación para poder colgar fotos de sus vacuas vidas en las redes sociales (uno de los opios del siglo 21, según mi opinión).

Parece que la publicidad, que es muy hábil a la hora de identificar perfiles y crear paradigmas de la vacuidad, ha identificado a los viejos como fuente de sabiduría, y de vez en cuando, como es el caso de esta marca de identidad sueca, perteneciente a un holding holandés, rompe estos estereotipos y logra darle la vuelta de una forma motivadora.

Yo recomendaría prestarles más atención a los viejos que tenemos a nuestro alrededor. No nos olvidemos que sin contar con los avances tecnológicos a los que tenemos acceso hoy, fueron capaces de conseguir grandes cosas.
Como conclusión, me quedo con la reflexión de que es más importante la determinación y la motivación para hacer cualquier cosa. Podemos, y creo que debemos, despertarnos todos los días, aunque sea con la inquietud, de creer que podemos hacer algo para cambiar este mundo, sin importar la edad que tengamos.

Christian Flavio Tasso

PD: Aquí la versión completa de la publicidad: http://youtu.be/r4L3yGCGLQ

Blog 29 – La profunda puerilidad de Trier

Después de un par de meses en los que me resultó complicado encontrar tiempo para escribir un blog (es lo que tiene publicar sin hacer copy-paste), vuelvo con un autor que me causa una especial admiración y que puede ser genial e infantil al mismo tiempo: Lars von Trier.

Lars von Trier ¿Personaje o persona…?

Lars Von Trier Cannes 2011Procuraré separar al personaje de la persona, lo cual es una tarea bastante ardua tratándose de Trier. Para conseguir esto recopilé algunos aspectos destacados de su vida, pero no profundizaré ya que existen dos biografías bastantes completas y recomendables, aunque tienen algunos años ya: la de Hilario J. Rodriguez (Ediciones Jc) y la de Jack Stevenson (Paidós). Ambas contribuyen a entender un poco mejor algunas de las motivaciones de este artista.

Nació en Copenhaguen bajo el nombre de Lars Trier en el año 1956. Creció en el seno de una familia progresista. Su madre había estado en la lista negra de personas buscadas por los nazis. Tanto Ulf, su “padre” como su madre trabajaron en el Ministerio de Asuntos Sociales en Dinamarca al acabar la Segunda Guerra Mundial. Se interesó desde muy joven por el cine, ya que su madre le regaló una cámara a los 10 años. Su tío, vinculado al mundo del cine, también fue uno de sus tutores en su adolescencia.

Lars pasó por el mundo de la actuación, la pintura y acabó matriculándose en la Escuela Danesa de Cine donde se graduó en 1983. Aunque estaba afiliado al Partido Comunista, siempre vestía con un aire fascista. Aquí aparece uno de los aspectos contradictorios de su vida ya que su padre (Ulf) era judío y él también lo era. Durante su paso por la escuela de cine, se añadió la partícula “von” al nombre. De esta manera se sentía más próximo a directores alemanes como von Stroheim o von Sternberg, además de otorgarse un aire más aristocrático. Él siempre tuvo la idea de que Europa es Alemania, y eso se manifiesta en su filmografía, tan claramente como su antiamericanismo.

Su obra es bastante provocadora y controvertida desde sus primeras cintas, por lo que muchas veces hubo (y hay) opiniones encontradas con respecto al reconocimiento de su calidad artística. Su percepción sobre este aspecto hizo que tuviera varios excesos verbales a lo largo de toda su carrera.

En 1989, cuando Lars tenía casi 34 años, su madre le confiesa en su lecho de muerte, que su padre biológico no era Ulf sino Fritz Michael Hartmann, descendiente de artistas daneses. Su progenitora se justificó diciendo que quería que su hijo tuviera una afinidad artística… Obviamente, su padre biológico no quiso saber nada de Lars ni entonces, ni cuando luego de la revelación Lars intentó acercarse a él… de hecho le comunicó que si tenía algo que decirle, lo hiciera a través de sus abogados… buen padre…

dogma_95En 1991 funda Zentropa con Albaek Jensen, productora con la que realiza sus films y los de otros colegas nórdicos. En el año 1995, coincidiendo con la conmemoración de los 100 años de la invención del cine, crea un proyecto vanguardista junto a Thomas Vinterberg, el Dogma 95. Redactan en unos minutos 10 reglas llamadas “votos de castidad” con las cuales pretendían crear un cine más puro y así enfrentarse a la oleada de films atiborrada de efectos especiales que venía principalmente desde EEUU.

Una de las características del cine de Trier es que ordena sus películas en trilogías:

Trilogía Europa: El elemento del crimen, Epidemic, Europa
Trilogía del corazón de oro: Rompiendo las olas, Los idiotas, Bailar en la oscuridad
Trilogía EEUU – Tierra de oportunidades: Dogville, Manderlay, …..
Trilogía de la depresión: Antichrist, Melancholia, Nymphomaniac

Tiene varios galardones de prestigiosos festivales de cine de todo el mundo en su haber, entre ellos una Palma de Oro de Cannes por “Bailar en la oscuridad”. También fue declarado “persona non grata” en el mismo festival por hacer un desafortunado comentario sobre Hitler.

Sufre de muchas fobias, por ejemplo, no viaja en avión, por lo que él mismo dice que “teme a todo en la vida menos a filmar”.

Estilo personal (spoilers warning!)

Originalmente, había pensado (y escrito en gran parte) esta entrada pensando en el film “Dogville” (2003), una película que durante varios años estuvo en un lugar destacado entre mis preferidas. Pero el mes pasado incluimos “Melancholia” (2011) en la programación del Club Cinema Castellar Vallès y centraré mis reflexiones sobre su estilo a partir de esta película.

Provocar y provocar…

Quizá recuerden algunos de los comienzos de Trier: en “Europa” (1991) intenta hipnotizarnos con la voz de Max von Sydow, en “Bailar en la oscuridad” (2000) nos mete más de 3 minutos de manchas de colores (o cuadros) con un fondo musical de Björk y en “Melancholia” ¡Nos cuenta el desenlace de la historia! con la música de “Tristan e Isolda” de Wagner ¿…y por qué hace esto…? simplemente porque, además de su naturaleza provocadora, nos dice que lo más importante no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta. Sí, el planeta Melancholia se acerca a la Tierra, pero ¿qué pasa por el interior de esas dos hermanas…? ¿cómo se enfrentan la vida…? ¿…y la muerte…?

La primera parte de la película está dedicada a Justine, papel que le valió el premio a Mejor Actriz en el Festival de Cannes a Kristen Dunst (y que curiosamente Trier había ofrecido primero a Penélope Cruz, que aparece en los agradecimientos finales). Justine es una creativa publicitaria en el día de su boda, mientras sus padres separados parecen estar en mundos y frecuencias diferentes y su jefe parece más interesado en un eslogan que en la felicidad de su subordinada. Pero Justine es depresiva y es incapaz de ser feliz, incluso aunque su hermana y su cuñado se hayan esmerado en organizarle una gran fiesta por todo lo alto. Y aquí vemos una marca temática en el cine de Trier, esa sensación de soledad frente al mundo: Justine está sola en su propia boda… nadie es capaz de comprenderla salvo, quizá un poco, su hermana Claire (Charlotte Gainsbourg).

Claire es la protagonista de la segunda parte de la película, que transcurre después de la frustrada boda de Justine, y que está centrada en la amenazante aproximación del planeta Melancholia a la Tierra. Claire es una mujer tradicional, organizada, perfeccionista que tiene un marido y un hijo, y a la que le gustaría ver a su hermana feliz. Acoge a una Justine sumida en una depresión en su casa, e intenta sacarla de este estado por cualquier medio. Pero a medida que Melancholia se acerca, Claire se vuelve más inestable y vulnerable emocionalmente y Justine parece más “iluminada”. Lars von Trier vuelve a despotricar aquí contra el ser humano, como lo hiciera también en “Dogville”, y a asegurar a través del personaje de Justine que nos merecemos este fatal destino.

El director, irónicamente, dice que este es uno de sus finales más felices… bastante habitual para quienes estamos acostumbrados a la manera en que se tratan los temas en el cine nórdico.

Las formas cinematográficas

Trier no es solo un provocador en la manera en que trata ciertos temas, sino en el estilo que tiene para crear un universo diegético propio en cada una de sus películas. Recordemos nuevamente las técnicas visuales, casi experimentales, que utilizó en “Europa”, o su película del Dogma 95 “Los idiotas” o el (anti)musical que fuera “Bailar en la oscuridad” o como logra introducirnos en esos decorados dibujados que conforman la ciudad de Dogville. No deja de hacerlo en “Melancholia” con esa primera secuencia pictórica, excelentemente fotografiada y rodada a cámara super lenta.

melancolia

Todas estas maneras de exponer sus historias son un argumento más en los que se afianza la teoría de que es más importante como se cuenta una historia, que la historia en sí misma: se pueden utilizar técnicas simples o más sofisticadas, pero lo importantes es que de una manera u otra Trier logra que nos identifiquemos con sus personajes y padezcamos con ellos, aunque si lo analizamos en profundidad, la historia pueda parecernos infantil: un planeta que se acerca a la Tierra y la destruirá, una chica perseguida por unos gángsters se esconde en un pueblo en medio de las montañas…

Mujeres mártires

Trier tiene fama de exprimir psicológicamente a sus actrices, pero varias de ellas han ganado prestigiosos reconocimientos por sus actuaciones en sus películas. Al parecer este es su modus operandi para conseguir interpretaciones que impregnan de profundidad y sentimientos a los personajes que crea, que también son mártires en la pantalla. Recordemos a algunas de ellas: Emily Watson en “Rompiendo las olas”, Björk en “Bailar en la oscuridad”, Kidman en “Dogville”, Dunst en “Melancholia”.

Espero haber compensado con esta entrada “extendida” las pocas publicaciones de los últimos tiempos. Y espero que no me declaren “bloguero no grato” si me tomo un poco de tiempo entre publicación y publicación.

Christian Flavio Tasso

Referencias:
Aparte de las biografías de Lars von Trier de Hilario J. Rodriguez y Jack Stevenson que comenté más arriba, hay más información sobre Trier en imdb.com . He encontrado algunas imprecisiones entre las diferentes fuentes.

Blog 28 – Desapego

De nuevo me vi en la obligación de saltarme una entrada que estaba escribiendo para centrarme en una peli que me impresionó considerablemente.

Primero los situaré un poco: Bram! Mostra de Cinema de Castellar del Vallès, una serie de proyecciones de cine y actos que organizamos anualmente entre el Club Cinema Castellar Vallès y el Ayuntamiento local, que cuenta con el apoyo de otras entidades y organizaciones públicas y privadas. La principal temática de las películas programadas es social y suelen ser de autor. Entre esta destacada selección nos encontramos con “El profesor” (Tony Kaye, 2011), una película independiente norteamericana del mismo director de otra pieza que en su momento no nos dejó indiferentes “American History X” (1998).

La película

El profesorHenry Barthes (Adrien Brody) es un profesor suplente que cae en una escuela con un alumnado marginal, cuyo nivel académico va en declive y a la que amenazan las garras de la privatización.

Más allá de algún exceso dramático, y una discutible cantidad de subtramas, la película nos cuenta la historia, principalmente, a través de la experiencia del Profesor Barthes, este eterno sustituto que prefiere esa distancia emocional que le da el nombre original a la película, si entendemos “Detachment” como desapego, poniendo un muro entre sí mismo y el resto de los mortales.

El mensaje que más me golpeó, es la poca atención que ponemos en aquello que conforma la materia prima de nuestras sociedades, nuestra garantía existencial de vivir en un mejor futuro: los alumnos.

“We don’t need no education”*

Sabemos que la adolescencia es una etapa difícil, en la que buscamos nuestro lugar en el mundo y en la que tenemos esa necesidad de pertenencia a algún clan, necesitamos referentes… Si nos comparásemos con una planta, es el momento en el cual precisamos que nos apuntalen y nos ayuden a encontrar nuestro camino. Todos los que hemos pasado por la adolescencia sabemos lo que es eso: vemos a los adultos como unos ineptos que no supieron hacerlo mejor de lo que podríamos hacerlo nosotros, lo cual les quita autoridad moral para enseñarnos cualquier cosa. Es en este contexto donde Kaye mete su particular dedo en el ojo, centrándose en el sistema educativo (aunque es el norteamericano en este caso, puede ser extrapolable a la educación en general), demostrando que nuestros jóvenes necesitan un apoyo que va mucho más allá de limitarse a cumplir con un programa de enseñanza, y esperar que la escuela les de todo lo que no tienen en sus hogares.

Verdaderos héroes modernos

Los docentes, en este caso, seres imperfectos que hacen uso de todo su ingenio para entrar en sintonía con una generación a la que se le inculca valores bipolares que oscilan entre el éxito y el fracaso (en el caso de esta escuela en concreto, están más cerca del fracaso) y vacuos en su concepción, deben lidiar con una realidad cotidiana atestada de faltas de respeto, negligencias de los padres y carencias afectivas en general, cuyas principales víctimas (y victimarios a veces) son nuestros adultos del futuro.

Generalizando, es muy difícil que consideremos a un profesor como un héroe moderno, ya que estamos influenciados por esos valores que nos inculcan los tiempos que corren, donde es preferible ser un deportista de élite o un exitoso hombre / mujer de negocios en lugar de un profesional que está sembrando las semillas de lo que será el futuro en nuestras sociedades… La infantería docente plantada en la primera línea de los problemas domésticos, sociales, y personales y con la dificultad añadida de tener que cumplir el rol de educadores sin siquiera poder transmitir su apoyo y comprensión a sus alumnos a través de cualquier tipo de contacto físico, aunque se trate de un inocente abrazo de contención cuando lo necesitan. Tienen que hacer lo que los padres no hacen sin poder hacerlo como sus padres.

Más que alumnos y profesores

Una educación pública, que es preferible ver como un negocio o una empresa antes que como una inversión a mediano y largo plazo, negocio que a ciertos sectores enquistados en el poder parece interesarles, después de todo ¿Tiene que pensar toda la gente…?

Detachment habla también sobre esos seres fragmentados que somos en la adolescencia para pasar a convertirnos en esos adultos incompletos, muchas veces incapaces de demostrar nuestros sentimientos o seguir lo que nos manda nuestro corazón. Nos lo explica en un lenguaje muy directo, franco, con ese registro documental que nos incomoda en la forma de narrar tanto como el tema que se trata. Adrien Brody, con su aspecto abatido y el resto de actores y actrices que interpretan a todas las piezas de este rompecabezas educativo, destacan por unas precisas performances.

Detachment es una película que no ha sido premiada en grandes festivales, algo que resulta bastante irónico considerando el tema que trata… Es que la escuela pública es menos fotogénica que muchos otros temas al parecer… como diría nuestro profesor Barthes: “We all need something to distract us from complexity of reality.” (Todos necesitamos algo para distraernos de la complejidad de la realidad).

Título Original: Detachment (El Profesor)
Año: 2011
País: Estados Unidos
Director: Tony Kaye
Reparto: William Petersen, Tim Blake Nelson, Sami Gayle, Renée Felice Smith, Marcia Gay Harden, Lucy Liu, James Caan, Isiah Whitlock Jr., Doug E. Doug, Christina Hendricks, Bryan Cranston, Blythe Danner, Adrien Brody.

Christian Flavio Tasso

*No necesitamos no educación (Another Brick in the Wall (part 2) – Roger Waters)

El Bram! en La Vanguardia

Blog 27 – Las Valkirias de Coppola

Siempre recordamos algunas partes de películas que nos han impactado por alguna razón u otra. Como no todo en el cine (aunque a veces lo parezca) son solo formas y estética, sino que también ha de haber contenido detrás de estas formas, aprovecharé esta entrada para reflexionar un poco sobre una de las secuencias bélicas cinematográficas más impactantes y, según mi opinión, mejor narradas de la historia del séptimo arte. Se trata del ataque a la aldea vietnamita en “Apocalypse Now” acompañado de la música compuesta por Wagner para la ópera “El anillo del nibelungo”.

Mi opinión sobre la guerra

Antes de entrar en tema, quiero dar mi opinión sobre la guerra. Creo que cualquier guerra que haya habido o habrá en este mundo es, fue (o será), además de cruel, totalmente inútil. A mi entender, el acto de hacer la guerra es el vestigio de animal irracional que nos queda a los seres humanos cuando sentimos invadido lo que consideramos nuestro territorio o buscamos venganza. Respondemos con violencia cuando desde hace miles de años hemos desarrollado maneras más complejas que las de otros animales para entendernos. Las guerras de las últimas décadas no dejan de ser crueles porque estemos más evolucionados y nos valgamos de justificaciones legales y acuerdos multinacionales para llevarlas a cabo. Muere gente igual…
Por otro lado, entiendo que las guerras son un gran negocio y dan mucho juego visual en películas, series y juegos.
Sí tengo que reconocer que, de haber algo positivo en las guerras, es que se han desarrollado innovaciones tecnológicas que hacen nuestra vida mejor ¿…? Además de invitar a los artistas de todos los tiempos a indagar en la naturaleza humana, como es el caso de la cinta que escogí para esta entrada.

Sobre “Apocalypse Now” (spoilers)

Hecho este pequeño inciso, me centro en este intenso fragmento de la genial película de Francis Ford Coppola. El guion está inspirado en la novela de Joseph Conrad “El corazón de las tinieblas” y está coescrito por el mismo Coppola y John Milius.

Estamos en plena guerra de Vietnam. Al capitan Willard (Martin Sheen) se le asigna la misión de buscar y ejecutar al Coronel Kurtz (Marlon Brando), un hombre que se convirtió en una especie de dios en la profundidad de la selva camboyana y se hizo de un ejército propio. Durante el trayecto hacia su destino, se nos van presentando diferentes facetas de esta guerra a través de la mirada de Willard. Se nos muestra a un ejército norteamericano bastante desorientado y enajenado metido en un conflicto que nadie acaba de entender bien… salvo Kurtz, quizá, en su último aliento…

El Teniente Coronel Kilgore

En esta parte de la película, Willard y sus hombres llegan a una zona del río que no pueden atravesar navegando solos y desde allí han de ser escoltados por el Noveno batallón de la Primera División de Caballería. El Teniente Coronel Kilgore (Robert Duvall) es el comandante de este batallón. Desde que se nos presenta a este personaje, vemos a un hiperactivo Kilgore, interpretación que le valió la nominación al Oscar a Duvall, mucho más motivado por practicar surf en la playa que tomarán, que por la misión que se le encomienda. Los caballos de este batallón han sido reemplazados por helicópteros, que el Teniente coronel utiliza como herramientas de devastación. De hecho su nave tiene una inscripción en el morro que reza “Death from above” (La Muerte desde arriba). Kilgore sabe como motivar a sus soldados y es un guerrero templado que no teme a la muerte, sino más bien es su representación. Tiene unas «cartas de la muerte» que deposita sobre los cuerpos que va dejando a su paso. Es un verdadero salvaje, arrasa la aldea indiscriminadamente intimidando a los vietnamitas con la música de Wagner. Vemos en varias ocasiones como ignora deliberadamente cualquier peligro a su alrededor, como por ejemplo cuando entra la bengala en el helicóptero y él mantiene la calma, o cuando camina por el campo de batalla entre explosiones más preocupado por tener la zona despejada para hacer surf. Kilgore es el claro protagonista de la secuencia, en la que dice la famosa frase “I love the smell of napalm in the morning.” (Adoro el olor a napalm por la mañana).
¿Qué lo diferencia entonces de Kurtz…?

Sobre el diseño de la secuencia

Desde el punto de vista de la acción, la secuencia está planteada con una progresión dramática que va in crescendo a medida que se acercan a su destino. Nos presenta al protagonista, que a través de sus acciones nos demuestra que no se va a limitar a cumplir simplemente la misión que se le encomienda. Y al resto de los hombres que van en esos helicópteros, reflexivos e impacientes frente a la incertidumbre de lo que se encontrarán al final del camino.
La composición visual está cuidadísima. Los helicópteros partiendo al amanecer en formación de ataque captados desde varios ángulos generan expectación y suspense. Parecen una fuerza imbatible que cruza el cielo.
El montaje, tanto visual como sonoro, en el que se contrasta el enajenamiento de esos soldados y la tranquilidad de la aldea antes del ataque, como esos planos con los niños saliendo del colegio (es interesante el detalle del niño que se separa del grupo y se queda mirando hacia el otro lado), donde se nos da la información de que además de soldados, la aldea está llena de civiles. Se nos anticipa un duro y cruel enfrentamiento.
Y todo esto con la música de Wagner de fondo, sonido de motores de helicópteros, radios, explosiones… etc. etc.

Sentido narrativo

Cuando un director como Francis Ford Coppola crea una pieza audiovisual como Apocalypse Now, está utilizando un contexto, en este caso el de la guerra de Vietnam, para hablar sobre las miserias humanas. Esto es parte de la reflexión del artista. En esta película nos vemos a los seres humanos como presas de un destino miserable, muchas veces elegido por nosotros mismos o por los representantes de nuestros pueblos, también escogidos por nosotros.

Coppola cierra esta cruda reflexión sobre la guerra con una frase que dice a través de uno de sus personajes, el oscuro y enigmático Coronel Kurtz: “The horror. The horror…”.

Christian Flavio Tasso