Blog 19 – Cuestiones personales: Alberto Vicente Tasso, Artista plástico

Influencias tempranas

Hay un primer acto inevitable en nuestras vidas: nacer. Eso es el comienzo, el momento en que la cuenta está a cero y en el que empezamos a llenarnos de experiencias. El mundo exterior nos condiciona, reconocemos la voz de nuestra madre, buscamos instintivamente alimentarnos, y en un momento dado, nos convertimos en una pequeña criatura que se aferra a las personas que tiene más cerca. Las observamos, aprendemos de ellas, las imitamos…

Había una radio. Era negra y plateada, y creo que la marca era Noblex. Usaba cuatro pilas medianas de color naranja que iban encajadas dentro de un estuche cilíndrico de plástico. El compartimento de las pilas se cerraba con una especie de tornillo de esos que se giran con una moneda… Como en Argentina hubo tantas denominaciones de moneda, no podría decir de qué valor se trataba… Quizá eso no sea importante, pero sí el hecho de que la radio tuviera pilas, ya que de ese receptor de ondas de amplitud modulada salía música de Jazz, y también de Piazolla.

Pero es sólo un recuerdo, así que es posible que se trate de una verdad inventada en mi mente. Aunque lo que sí recuerdo inequívocamente es que había un hombre con canas y pelo ondulado escuchando esa música mientras dibujaba. Una persona a quién sus más allegados llaman Tito, aunque yo prefiero decirle papá.

Pasaron muchos años hasta que comprendí, o al menos eso creo, lo que era el Jazz (y también Piazolla). Aunque este reconocimiento tardío no mermó mi espíritu, mi sensibilidad y gusto por la buena música, algo de lo que fui consciente cuando me hice mayor. Pero la música servía de inspiración, de hecho, cualquier forma de arte inspira y motiva a la gente que tiene la capacidad de ver más allá de las cosas, y esto era lo que producían esas conversaciones musicales en la cabeza del hombre de cabellos grises.

 

 

El artista

Aquellas cosas eran como juguetes para mí. De vez en cuando me encontraba algún pincel y no podía hacer más que jugar con éste. La verdad es que nunca supe dibujar muy bien. La genética no me dotó con ese don de mi padre, aunque afortunadamente, dentro del reparto de habilidades, se lo dio a mi hermana, con quien también compartió sus iniciales.

Siempre me costó mucho entender esas formas que pintaba papá… en muchos casos no reflejaban exactamente la realidad y en otros, eran demasiado abstractas para mi comprensión… Algunas veces, sus murales, estaban en el hall de un edificio; otras, en el exterior, soportando las inclemencias del caprichoso clima de Buenos Aires, pero no pasaban desapercibidas, al menos para mí, ya que estaban firmadas con el apellido de la familia, y me sentía orgulloso al enseñárselas a mis amigos.

No me considero un experto en arte, aunque haya tenido la oportunidad y la suerte de visitar algunos de los museos más importantes de Europa. En ellos pude apreciar la evolución pictórica a través de la obra de muchísimos y variados artistas de todas las épocas. A mi modesto entender, algunos son geniales sin necesidad de tantas definiciones académicas y otros gracias a que alguien los interpretó de una manera convincente. Mi conclusión es que la apreciación del arte, llámese música, pintura, arquitectura, danza, teatro, literatura o cine, tiene un componente subjetivo muy importante. Por eso creo que el señor de canas, mi papá, incluso a pesar de mi tardío reconocimiento de su obra y el hecho de que no todo lo que ha hecho me inspira igual sensación, se merece un espacio de difusión más allá de algunas paredes interiores o exteriores de diferentes edificaciones ubicadas en Argentina (y fuera también). Esa es la razón por la que aprovecho este ciberespacio personal. Lamentablemente, la calidad de la fotos corregidas con un programa informático, no reflejan con fidelidad su trabajo, pero sí la esencia del mismo.

Creo que es algo que le debo, además de la vida, al hombre que construyó mi sensibilidad artística, y me enseñó sin la necesidad de utilizar demasiadas palabras, que las cosas pueden verse de otra manera.

Ahora también su mujer, mi mamá, se merece un capítulo especial, pero esa historia, de momento, me la guardo para mí.

Christian Flavio Tasso

Blog 18 – Platón, el mejor guionista de todos los tiempos

¡Uhhh! ¡Qué aburrido! ¡Este tipo va a hablar de Platón…! Mejor me voy a husmear al Facebook de mi novia de la adolescencia…

Agradezco a los que se quedaron después de este filtro y los invito a leer mi Blog 18, que no va de la historia de un filósofo griego que vivió hace muchísimos años, sino de los aportes de su filosofía a la narración audiovisual que estamos acostumbrados a ver. Es muy normal comenzar a estudiar cine pensando que somos unos genios y que tenemos las mejores y más originales historias para contar en nuestra cabeza… Quizá estamos tan obsesionados sacándole brillo a nuestro narcisismo que ni se nos ocurre pensar que esa idea que ronda en nuestro cerebro, puede llegar, quizá, a tener un origen muy lejano y hasta inconsciente. ¡Sí señoras y señores! nuestro inédito y retorcido thriller posiblemente ya existía en el Edipo de Sófocles y esa idea de venganza ciega ya había sido plasmada en obras como Medea de Eurípides…

Pero ahora vuelvo a Platón, que nos dejó su “Alegoría de la caverna» que inspira a muchos de los films que hemos visto a lo largo de nuestra vida… y hasta incluso, casi con un tímido intento de afirmación, me atrevería a decir que esta alegoría de 2500 años de antigüedad es una especie de premonición platónica de lo que sería el cine como arte.

Aunque no sean estrenos, a partir de aquí habrá “spoilers” (¡qué anglicismo tan preciso!)

Vemos, pero estamos ciegos

The Truman Show (Peter Weir, 1998) es un presagio de los realities del siglo XXI. Un protagonista que ignora que la realidad que vive es un montaje orquestado para entretener a millones de televidentes. ¿Vemos esta variante de la Alegoría de la caverna? ¡Hasta es literalmente una caverna! un gran estudio de televisión, una falsa realidad orquestada por cientos de extras… y amo, un todopoderoso, un demiurgo… Y al otro lado nuestro protagonista que se convierte en un héroe ¿se puede conformar con su vida ideal sabiendo que algo no cuadra? Una vez que descubrimos la “luz del sol” la lucha ya es otra. Pero ¿a quién le gustan las realidades incómodas? Sólo a los héroes, los demás mejor cambiemos de canal, al menos siempre encontraremos algo para evadirnos.

Fuera de la matriz

La novedad está en la manera en la que contamos siempre la misma historia, y en ese toque personal que le da cada autor… Buscamos un contexto histórico (o nos lo inventamos) y una serie de personajes. Pero hay una matriz… una matriz que ha penetrado hasta lo más profundo de nuestro inconsciente colectivo a lo largo de los siglos y ha creado nuestra visión occidental del mundo en el que vivimos. Eso es lo que le pasó a Neo, el protagonista de Matrix (Andy Wachowski, Lana Wachowski, 1999). Claro, es que estamos casi en el siglo XXI y la caverna es una estructura cibernética en este caso. Ya le hubiera gustado a nuestro programador continuar siendo un hacker anónimo en un mundo que conocía bien… Pero no era el rol que le tocaba en esta nueva realidad, y una vez que se conoce, ya nada vuelve a ser igual.

La vuelta al origen

¡Los griegos! hace poco escuché a uno de estos líderes europeos (ya soy incapaz de distinguir entre los que deciden sobre temas económicos y el resto… que también decide sobre temas económicos…) un comentario, teóricamente, irónico sobre el origen griego de la palabra maratón, en el contexto de la negociación sobre la nueva ayuda económica que recibiría Grecia. Y yo pensé ¡serán cretinos! los griegos son el sustrato de la cultura occidental, pero como la herencia cultural no cotiza en bolsa, mejor echémoslos del club de los privilegiados… ¿Serán lo griegos los nuevos héroes que habrán encontrado la salida de la caverna europea? sería lógico…
Pido perdón por esta subjetividad político-económica y vuelvo a centrarme en el Origen de todo. Sí Origen con mayúscula, el nombre de la película (Christopher Nolan, 2010). La caverna convertida en varias capas de subconsciente, en sueños y en personajes que se mueven a voluntad entre estos mundos para crear una nueva realidad. Otra variante platónica salida de la mente de uno de los directores más interesantes de los últimos años. También comenté algo sobre él y esta peli en este blog que escribí en el 2010.

¿Estamos perdidos?

Justamente en el mismo blog en el que hablo de Christopher Nolan y su película Origen, comento algo sobre J.J. Abrams y su serie “Lost”. Como podrán apreciar quienes han visto esta serie, aunque veamos el cielo y el sol, podemos estar en un ambiente de “caverna” según los términos platónicos, ya que una alegoría es justamente eso mismo, una representación simbólica o metafórica de unas ideas. En Lost hay personajes que pueden ver y hacer cosas que otros no pueden ¿Habrán aprendido algo que los otros no saben? De todas maneras soy bastante crítico con el tratamiento de las diferentes tramas en esta serie ya que, a mi parecer, son deliberadamente engañosas… Pero eso no deja de ilustrar la idea de caverna y del mundo que vemos en contraste con el mundo real.

No pretendo hacer un tratado minucioso sobre la influencia de Platón en el cine. Son sólo cuatro ejemplos muy conocidos de los cientos que habrá, pero cuyo sentido (además de entretenernos y de que sus productores ganen dinero) es el de cuestionar nuestra percepción de la realidad que nos rodea e invitarnos a ir un paso más allá de la pasividad y del conformismo.

Los que vieron alguna de estas pelis ¿no me van a decir que no se cuestionaron por un momento si todo el mundo que nos rodea es real…?

Yo, de hecho, ni siquiera estoy seguro de haber escrito este blog…

Christian Flavio Tasso

Blog 17 – Ciencia ficción

Dicen que una de las características de la ciencia ficción es la capacidad de narrar historias situadas en contextos especulativos desde el punto de vista temporal-espacial. Algunas de ellas pueden parecernos fantásticas, aunque la historia nos ha demostrado que pueden volverse realidad. Por ejemplo policías que intentan atrapar a delincuentes valiéndose de saltos en el tiempo, naves espaciales que viajan más rápido que la velocidad de la luz buscando el origen de la vida en los confines de universo, sacerdotes que reconocen que puede haber parejas con hijos más allá del matrimonio y aunque los cónyuges sean del mismo sexo, políticos que tienen más poder que los mercados, etc.

Es curioso, porque a veces veo un informativo y me quedo más perplejo que con cualquier enrevesada creación de J.J. Abrams: viendo como a un juez se le sienta en el banquillo de los acusados por investigar crímenes contra la humanidad en medio mundo, mientras que a un alto cargo de un gobierno se lo está intentando librar de una trama de corrupción bastante escandalosa… ¡Y hasta nos encontramos con tramas relacionadas con la realeza, seguramente más interesantes que las que podríamos ver en cualquier versión de Flash Gordon!

Ciencia ficción y terror. Quizá la criatura de Alien, el octavo pasajero no sea tan mala después de todo, total ¿a cuántas personas mata en la nave Nostromo? pensemos que él es el octavo, uno era un robot (que no tengo del todo claro que puedan morir) y Ripley sobrevive. No sé un bicho tan feo y tan malo, totalmente destructivo hace ese daño en una nave de carga… Pero no creo que sea comparable a un paquete de medidas económicas que hay que seguir tomando para conformar a “los mercados” el FMI y al Unión Europea. Sacrificios. Quizás nos saldría a cuenta que nos manden a trabajar a la nave Nostromo antes de vivir la agonía laboral que nos están haciendo sufrir… Al menos tendríamos alguna oportunidad.

Back to the furure¡Y los errores cíclicos! ¿Ustedes creen que Marty McFly cambió realmente la historia cuando viajó al año 1955? Yo creo que sí, al igual que muchos de los que toman decisiones hoy en día para que (según ellos) vivamos en un mundo mejor y más estable… económicamente hablando (y sólo para unos pocos). El tema es que ni antes, ni ahora sabemos en manos de quién estamos… o sí… pero mejor mirar hacia otro lugar, y esperar ganar la Lotería de Navidad… Claro, para eso necesitaríamos aquel librito de apuestas que tenía Biff. ¡Veinticinco minutos le dedicó el telediario a la lotería de navidad…! ¡Y ni hablar de cualquier Barça-Madrid! Seguramente, si el “Doc” Brown tomara las decisiones tendríamos más posibilidades de tener un futuro mejor.

¿Es realmente ficción la ciencia ficción? Parece que no, porque entre efímeras noticias de hombres y mujeres desconocidos haciendo grandes cosas para hacer de este mundo un lugar mejor, encontramos a falsos grandes hombres y mujeres haciendo cosas miserables para hacer de este mundo un lugar mejor… para ellos.

Tardé más de tres meses en escribir otro blog porque los acontecimientos me excedieron. El 2011 fue un año intenso, en el que se comenzaron a gestar muchos grandes cambios a nivel global… Y grandes incertidumbres a nivel local. Pero si seguimos las noticias de nuestra actualidad, muchas veces nos quedaremos desconcertados y habrá cosas que nos parecerán de ciencia ficción.

Aunque yo, humildemente, opino que todo es simplemente una comedia mala.

Christian Flavio Tasso

Blog 16 – Cuando “algo” marca nuestras vidas (pequeño homenaje a Jobs)

Foto de una Apple Macintosh LC
Foto de una Apple Macintosh LC

Somos animales que nos movemos por estímulos. Muchas veces lo que es en apariencia racional da paso a un impulso, a un sentimiento, a un estado o comportamiento inexplicable en nosotros. Aunque la respuesta a estos sentimientos está, muchas veces, más cerca de lo que pensamos…

La primera vez que tuve contacto con una de ellas fue hace casi 20 años. Mi hermana es diseñadora, y esa máquina de color beige, con una manzanita atravesada por un arco iris en el frente, una ranura para diskettes y un dispositivo llamado mouse apareció frente a mis ojos que no daban crédito a lo que veían. Era una computadora que funcionaba con un sistema de ventanitas e íconos que se abrían al hacer doble click sobre los mismos, muchísimos colores a los que no estábamos acostumbrados por entonces, unas aplicaciones que se ejecutaban al hacer doble click sobre los archivos y una capacidad para procesar la información que para mí era inédita hasta ese momento. La máquina había costado carísima, y parecía que sólo servía para diseñadores y unos pocos elegidos, además de ser, en teoría, incompatible con otras plataformas más extendidas. En efecto se trataba de algo distinto, novedoso para mí. Se trataba de un Apple Macintosh LCII.

Con el paso del tiempo me di cuenta qué difícil era habituarse trabajar con otra cosa cuando aquello a lo que uno se había acostumbrado era muy superior a lo que ofrecían sus contemporáneos monocromáticos. Pero estas máquinas de ensueño servían para fabricar sueños en colores y causaban en nosotros una extraña fascinación, un curioso placer al utilizarlas que nos hacían parecer fanáticos enceguecidos pertenecientes a algún tipo de secta elitista e incomprendida.

Pasaron algunos modelos más por casa, pero la necesidad de un viaje me obligó a adoptar un portátil que no era Apple. Para motivarme, colgué la foto de uno de los primeros iMac en mi habitación / espacio de trabajo, porque sabía que “Ella”, tarde o temprano, me encontraría a mí, y tuve que esperar años para que así fuera…

Por aquel entonces sólo sabía que un tal Sr. Jobs estaba detrás de todo aquello, que algún día lo habían echado de la empresa que él mismo había co-fundado y que había vuelto para reactivar todo aquello con su ingenio. Poco más. Comentario al margen, siempre me pareció irónico y gracioso que trabajemos con equipos marca “Manzana” que fueron inventados por el señor “Trabajos” y que compitan con “Ventanas” el sistema operativo comercializado por el señor “Puertas”, su competidor.

La espera para tener mi propio Mac se me hizo eterna. Lo intenté más de una vez, pero era como aquellos amores imposibles que se deslizan entre tus dedos cuando ya parece que están contigo. Tuve que conformarme con placebos menos atractivos aunque efectivos para mis necesidades laborales y personales.

Pero toda espera tiene sus recompensas y primero, apareció un iPod en mi vida, que aunque era (y es) de mi pareja lo uso yo. Contagié mi fascinación a mi compañera y un iMac pasó a formar parte de nuestra vida. Entonces descubrí que lo bueno, o mejor dicho lo excepcional, muchas veces, se hace esperar. Y como cereza de este pastel lúdico/informático/profesional mi pareja me regaló un iPod touch. Tres equipos Apple en un lapso de tiempo relativamente corto en comparación con mi espera, que ahora son parte de nuestra vida.

Entonces, me llega la noticia de que el genio detrás de todo esto nos ha dejado, que su poder creativo, su singularidad, sus ganas de cambiar el mundo haciendo nuestra vida más agradable han pasado a ser parte de la energía de nuestro universo. Un hombre cuyas facetas para muchas de nosotros eran desconocidas y que nos fascina como personaje, incluso en retrospectiva, cuando conocemos sus orígenes y su lucha vital…

Entonces, aquí es donde me paro a pensar y reconozco que estas creaciones suyas que me deslumbran han influido activamente en mi vida laboral y personal y que mi egoísta tristeza por la partida de Jobs tiene mucho que ver con el hecho de que este hombre, desconocido para mí, haya conseguido esto sin que siquiera reparara en su influencia. Por fortuna, como todo genio, ha quedado vivo en su obra.

Think different!
¡Hasta siempre Steve Jobs!
www.apple.com/stevejobs

Christian Flavio Tasso

Blog 15 – La soledad de Eastwood

Hola, después de un par de meses, vuelvo con una reflexión que publiqué también en el blog del Club Cinema Castellar Vallès.

Una de las primeras películas que programamos en el CCCV (Club Cinema Castellar Vallès) dentro del ciclo “Nits d’Estiu” fue “Más allá de la vida” Clint Eastwood (2010). Sin considerar el interés que pueda tener esta pieza dentro de la filmografía del mencionado director, sí me interesa reflexionar sobre un tema recurrente en la caracterización de sus personajes: la soledad.

Las personas somos seres sociales por definición aunque claro está, hay excepciones… La cuestión de “cómo encajamos” en nuestra sociedad y de qué forma nos relacionamos con nuestro entorno personal y laboral es algo que nos inquieta… Luchamos por no sentirnos solos…

Ahora veamos qué respuestas encuentra Eastwood repasando algunos de sus personajes:
(ojo, puede haber “spoilers” -revelación de argumentos- a partir de aquí)

Sin perdón (1992): William Munny (Clint Eastwood) es un viudo que debe cumplir su última misión. Aunque parte de la caracterización del protagonista esté determinada por una ausencia física, no deja de ser, en esencia, un hombre solitario.

Los puentes de Madison (1995): Para Francesca (Meryl Streep) estar casada y tener familia es una especie de placebo para su soledad interior. El efímero remedio para curar esta soledad viene de la mano de otro solitario, el fotógrafo de la National Geographic Robert Kincaid (Clint Eastwood).

Ahora saltemos al (2003), Mystic River y preguntémonos cuál de sus tres protagonistas no está solo en cierta manera: Dave Boyle (Tim Robbins), quien lleva la carga de un trauma infantil cuyas implicaciones nadie es capaz de comprender, ni siquiera su esposa. Jimmy Markum (Sean Penn), otro viudo que además pierde lo más importante que le queda en su vida y Sean Devine (Kevin Bacon) que espera recuperar un amor que se alejó. Tengo que confesar que esta es una de mis películas preferidas.

Million Dollar Baby (2004). Personajes que luchan por resolver un conflicto externo, pero al mismo tiempo interno. Tres caracterizaciones protagónicas: Frankie Dunn (Eastwood), Scrap (Morgan Freeman) y Maggie Fitzgerald (Hilary Swank). Una especie de ermitaño que se refugia en su gimnasio (Frankie), que tiene una hija a la que no ve y cuyo único amigo es un tuerto que vive en el mismo gimnasio (Scrap) y a quien se le acerca una obsesiva y perseverante mujer que está demasiado mayor para boxear. Aquí aparecen temas recurrentes de sus anteriores obras, además de que utiliza una de las metáforas más efectivas para justificar la seguridad que siente Frankie dentro su soledad: “nunca bajes la guardia”.

Gran Torino (2008). Otra de mis preferidas, y una película mejor valorada por quiénes pueden ver más allá de lo que aparenta ser la historia que nos cuenta. Seguimos con un viudo: Walt Kowalski / Eastwood, que tiene un joven vecino (Thao) que está “tan acompañado como él…” . y además con pinceladas irónicas de “Soledad Divina” (pero este es otro de los temas con los que juega Eastwood). Da la impresión que los personajes de nuestro director buscan compañía para una causa común que los une de forma efímera, luego siguen su camino… en solitario (o no…).

Más allá de la vida (2010). Como en Mystic River (pero sin alcanzar su intensidad dramática) vemos a tres personajes que, por diferentes razones, se quedan solos.

Como conclusión, quiero destacar que en cada autor hay temas recurrentes, pero este ícono del Spaghetti Western convertido en destacable autor trata el tema de cómo fuimos arrojados a este mundo de una manera sublime, y nos recuerda que aunque nos jactemos de ser hiper sociales muchas veces en la vida somos nuestra única compañía, ya sea por elección propia, o porque no nos queda otro remedio.

Christian Tasso